Sí hay teatro para bebés en México, y a domicilio

Sí hay teatro para bebés en México, y a domicilio

Son ya casi las doce del día, tomamos un taxi para dirigirnos a un departamento ubicado a unas cuantas cuadras del Ángel de la Independencia. Aunque es sábado, no nos libramos del tráfico que se aglomera en la calle de Niza.

Cierto misterio embarga nuestra cita, acudiremos a una obra de teatro para bebés. Sí, ha leído bien, teatro para bebés. Segunda sorpresa, el escenario es la sala del departamento. ¿Habéis vivido algo similar?.

Imagino que la entrada estará llena de bebés, mamás y papás. Toco la puerta, silencio total, ni un llanto ni un balbuceo ni una risa; ni siquiera sonido de sonajas. Nuevamente toco el timbre y suena el ladrido de un perro. ¿Me habré equivocado de domicilio?.

-¿Es aquí la obra El Arco de Iris? – Sí, afirma la chica que nos abre la puerta y quien nos da la bienvenida con una amable sonrisa.

El Arco de Iris forma parte de la cartelera que ofrece el Movimiento teatro íntimo para departamentos cuya consigna es que “todo espacio habitable es un espacio teatral”. Los creadores de este movimiento explican “hacemos teatro íntimo para un número reducido de espectadores en cualquier espacio habitable. Esto nos brinda una oportunidad única para que, durante la función y aún después, él o los habitantes, sus invitados y nosotros creativos, compartamos a escasos centímetros, una mirada honesta, una palabra, un susurro, y se genere una conexión. Ver y ser vistos”

Estamos a punto de vivir la experiencia. Hace cuatro años Victoria Benet, dramaturga y directora teatral siente la necesidad de compartir con su recién nacida su pasión por el teatro, dando origen a una de las primeras obras para bebés en México.

Nos cubrimos los ojos y al abrirlos aparecen en el piso Mi-mi y Lo-lo, un par de cachorros alebrijes. ¡Comienza la función!

Sus movimientos son suaves, lentos. Dejo de ver a los actores, y entonces algo se transforma y mi mirada percibe a dos tiernos bebés despertarse. ¿Qué pasará en los próximos treinta minutos?. Mi atención va y viene entre lo que sucede en el escenario y el rostro de mi bebé, quien con profunda curiosidad y cierta extrañeza, no despega los ojos de Mi-mi y Lo-lo.

La preparación de los actores para la puesta en escena 

“La herramienta que principalmente usamos es la máscara neutra- afirma Karim- Nos vaciamos y ponemos toda nuestra atención afuera, en los pequeñines. Aceptamos todo lo que sucede a partir de la sorpresa, pues si regresamos a la etapa en la que éramos bebés todo es una sorpresa y quizá hay sorpresas en la que nuestra reacción sea el llanto, la risa o el miedo, pero en su inicio es una sorpresa porque es algo desconocido, entonces a partir de vaciarnos y decir, todo es nuevo y no sé qué va a pasar, nos abrimos a lo que pueda suceder, incluyendo las diversas reacciones de los bebés.

Llegar a este punto ha sido todo un proceso, pues en las primeras funciones era inevitable entrar en pánico al escuchar que un bebé llorar, no obstante, poco a poco descubrimos que no pasaba nada, que todo estaba bien, tranquilo, bajo control. A esa edad el llanto es parte de su manera de relacionarse con el mundo. Lloran y luego de dos o tres minutos solitos se calman. Nuestro miedo era imaginar que si lloraba uno comenzarían a llorar todos, pero no, afortunadamente todo terminaba con una gran sonrisa, con los bebés interactuando con nosotros arriba del tapete y con un gran gozo” – advierte Karim.

Durante la sesión noto que con el bebé establecen una especie de diálogo en el que las trompetillas y el balbuceo se convierten en la principal forma de interacción. Los alebrijes, a manera de espejo, le reflejan sus gestos y sonidos.

“Así es -subraya Itzel- La idea es recibir todo lo que él está haciendo, sus impulsos y a partir de ello hacer algo al respecto para que se sienta en confianza y el bebé perciba algo así como ¡Ah, están grandes, pero son pequeños! ”

“Creamos complicidad, entramos en su juego, en su tiempo y en su ritmo” -puntualiza Karim-

Consejos para actuar para bebés

“Los actores tendemos a juzgarnos demasiado, entonces el consejo es dejarse llevar y reencontrarse con su bebé interior, lo bueno de nuestra carrera es que ese niño siempre aparece.  También les aconsejo el ser totalmente libres y que venga lo que tenga que venir” – puntualiza Itzel.

“Al tener tanta cercanía por estar en un espacio tan reducido e íntimo, no podemos permitirnos no estar cien por ciento presentes y con nuestros cinco sentidos abiertos, este es un consejo que ningún actor puede omitir. Y por otra parte, cultivar la complicidad con mi compañero de montaje, que es darnos por hecho en el sentido de la existencia; yo estoy de este lado, pero estoy consciente de que del otro estás tú, y que estás atento y que requerimos combinar nuestras atenciones para cubrir todo el ruedo” -enfatiza Karim.

 El principal reto de trabajar con bebés

“¡No querer llevármelos a mi casa!” -comparte entre risas Karim- Para Itzel es mantener su atención, hacerles notar que ahí están, que miren lo que está sucediendo en escena y se unan.

En abril van por la cuarta temporada, cumplen un año con esta puesta en escena, y a decir de los actores, lo más disfrutable ha sido es estar en contacto con cada pequeño ser humano.

“A mí me llena mucho recibir cada reacción y gozar las particularidades que hacen tan único a cada ser. En cierta ocasión, aún estando acurrucados en esta especie de “concha” comenzamos a sentir unas manos, eran de una pequeñita con debilidad visual que se relaciona principalmente a través del tacto. Sólo pude pensar ¡Wow, desde aquí ya está interactuando! ¡Qué maravilla!. Esas grandes y sutiles diferencias me alimentan muchísimo” – confiesa Karim.

“Yo recuerdo una función donde una nena antes de irse, exclamó ¡Abrazo!, mientras se abalanzaba hacia nosotros. Me encanta su espontaneidad y admirarme ante sus reacciones, que son aún más divertidas cuando se unen todos y hacen equipo” – destaca Itzel.

Los papás durante la obra

He podido constatar el vínculo que se genera con el espectador, se palpa, se siente. En ese sentido, explorar qué sucede con los papás durante la puesta en escena también resulta interesante.

“Encuentran a su bebé interior, se sorprenden y se unen al juego. En una función una mamá estaba súper entretenida y la niña por allá jugando, fue muy divertido” – menciona Itzel.

“Es un espejo muy fuerte que revela cuáles son los patrones de relación entre papá-bebé y sobre la idea que tenemos sobre cómo comportarnos en el teatro. Se detecta la timidez que surge desde el papá que dice: ‘No, mejor aquí sentadito’, y vemos niños que tienen todo el impulso de interactuar y entonces el papá dice: ‘No, estamos en el teatro y hay que saber comportarse’ y si algún pequeñín grita, inmediatamente escuchamos el ‘¡Shhh! guarda silencio’. Por el contrario, nosotros los invitamos a jugar y pensamos ‘esto es lo que sucede, y es maravilloso’ ” – revela Karim

Algunos beneficios para el espectador

“El contacto humano y el contacto con las emociones. Quizá yo soy un bebé muy tranquilo, pero me encuentro con un bebé que comienza a llorar al inicio del juego y entonces, notar cómo convivo yo con eso, sentir la sutileza de las emociones en vivo y de otros seres de edades similares es un gran beneficio que brinda el teatro” – advierte Karim.

“Y que tengan la oportunidad de compartir esas emociones que van pasando de una a otra, y de manera muy rápida” – acota Itzel.

Más motivos para ver El arco de Iris

“Algunos papás no tienen mucha unión con sus bebés, no juegan o no saben cómo interactuar, por ello, venir a ver la obra es una excelente oportunidad para convivir de manera divertida” – afirma Itzel.

“Amplío lo que menciona Itzel, en cuanto a la convivencia, pues se convive en tres niveles: con el papá, con otros bebés y con otras personas desconocidas, y juntos podemos crear esas pequeñas complicidades, estas burbujas en donde sucede algo” – agrega Karim.

Siguientes proyectos

Viajar por el mundo, encontrar nuevos públicos.

“Llevar El arco de Iris a nuevos espacios, a niños con necesidades especiales o a los reclusorios femeniles, pues muchas internas tienen a sus bebés con ellas”- destaca Itzel.

“Una temporada fue en Pátzcuaro, Michoacán y llevaron a bebés de comunidades indígenas, lo comento porque vivir el desafío que conlleva el actuar para distintas audiencias nos enriquece mucho y el aprendizaje es latente. Sin duda, nos gustaría descubrir cada vez nuevos retos, como el de ahora, en el que salimos de nuestro hábitat, de esa guarida segura que es el teatro, para lanzarnos a lo impredecible”- concluye Karim.

El Movimiento teatro íntimo para departamentos asegura que “hacer teatro en espacios habitados, decorados, en movimiento constante y dispuestos para la vida, es una experiencia gratificante y poderosa para los involucrados”, coincido con ellos.

¡Larga vida a El Arco de Iris y al Movimiento teatro íntimo para departamentos!

Twitter @movteatr

 estephanie teatro para bebés

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