Caminante

Caminante

Salió de su casa justo antes de que se ocultará la luna y saliera el sol. Era una lluviosa mañana del 11 de julio del 2330, cuando tomó la decisión de emprender una aventura lejos del lugar que la vio crecer, buscando refugio en el silencio que acompaña la soledad. ¿Qué buscaba? ¿Qué deseaba? ¿Qué aspiraba? ¿Qué soñaba? ¿Sentía miedo?

Su caminar era lento, suave, pausado, firme, consciente.

Llena de ruido interno, trataba de dejar en cada paso aquello que le estorbaba, que no necesitaba, que le obstaculizaba, que le dolía…

Caminó sin descansar, y sólo entonces aquella sensación que le oprimía el pecho comenzó a diluirse. Una bocanada de aire fresco y bastó para que pudiera respirar.

De repente una anciana se apareció en su camino y  al verla,  le dijo:

“Lo único que necesitas para vivir es la luz del sol, agua, comida y un techo”

Un nudo en la garganta impidió que saliera la voz, en ese momento sólo pudo guardar aquellas palabras en su corazón.

Ha pasado el tiempo, y la memoria le trae al presente la sencillez del mensaje que recibió, ahora con su experiencia de vida, ha sumado a la lista el amor.

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