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Categoría: Educación

Descubrí mi lugar en el mundo

Descubrí mi lugar en el mundo

Descubrí que mi lugar en el mundo, además de las bibliotecas, los parques, las playas, los foros de televisión, las escuelas y las cabinas de radio, son los museos. Dos fueron los eventos que marcaron mi camino. El primero, ingresar al museo del Antiguo Colegio de San Ildefonso para ofrecer visitas guiadas de la obra del artista brasileño Vik Muniz. Facilitar que los visitantes exploraran las obras, simplemente era fascinante.

Dar unos minutos para que observaran, percibieran, analizaran y realizaran sus propias interpretaciones y conjeturas, no sólo contribuía a que construyeran conocimientos personales, sino que al abrir el diálogo grupal, salían enriquecidos por la visión y perspectiva de las personas tan diversas que, por sincronicidad, coincidencia, o simplemente casualidad, formaban un grupo.

Niños, adolescentes, adultos y adultos mayores de distintas nacionalidades y contextos sociales juntos escuchándome, escuchándose frente a una obra de arte, ¿qué me ayudaba a con-vivir y lograr que conectaran consigo mismos, entre ellos, con el artista y con la obra? La sensibilidad y convicción de que podemos pensar diferente, de que todos tenemos derecho, sin importar la edad, a vivir experiencias culturales y artísticas y la firme creencia de que el arte, en su universalidad, nos muestra lo que nos une como humanidad, nos conmueve, nos trasciende, nos refleja…

El tiempo pasó y me formé como facilitadora de la metodología educativa DIA, Desarrollo de Inteligencia a través del Arte, gracias a esta formación adquirí los conocimientos teóricos y metodológicos para aprovechar el arte como estímulo para el desarrollo de habilidades cognitivas, comunicativas, afectivas y sociales. Sin duda, la mediación pedagógica transformó la forma en la que aprendo y enseño.

 

Hoy sé que me llena de energía generar espacios que estimulan y propician el aprendizaje. Que soy una eterna aprendiz. Que me siento bien compartiendo herramientas críticas y pedagógicas para agregar valor a los demás ofreciendo mis dones, habilidades y talentos.

dilo claro
estephanie gonzález
El descenso de la educación artística produce alumnos analfabetos visuales

El descenso de la educación artística produce alumnos analfabetos visuales

La educación artística es importante en el desarrollo de la creatividad, ya que los alumnos generan imágenes y propuestas artísticas; y fomenta la alfabetización visual porque ayuda a que los escolares conozcan qué tipo de imágenes de todas las que reciben son las positivas o las negativas.

Da Silva se ha referido a “la costumbre que existe, en ocasiones, de consumir imágenes sin pararnos a pensar qué nos cuentan” y hay que aprender a leer e interpretar esas imágenes que se reciben en el día a día, pero a ello no ayuda que los alumnos no reciban el número adecuado de horas de educación artística.

La educación artística, junto a la creatividad, “aporta alfabetización visual, que nuestros alumnos sean capaces de leer esas imágenes, que no siempre crean que vienen dadas, además de que es inevitable que estén recibiendo esa información constantemente”.

“Lo visual es un lenguaje y tenemos que aprender a leerlo”, según este profesor, dado que “eso es parte de la creación de una sociedad crítica, que sepa interpretar ese lenguaje de forma correcta“.

Da Silva considera que el niño, antes de aprender a leer y escribir, se comunica de una manera natural y espontánea por el dibujo, por lo que se puede utilizar este canal de comunicación para desarrollar sus capacidades y potenciar su conocimiento del entorno.

Fuente El diario de Navarra

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El chismógrafo, antiguo facebook de papel en las escuelas

El chismógrafo, antiguo facebook de papel en las escuelas

El profesor de computación se encontraba sentado detrás de su escritorio, con los ojos pegados al libro Informática básica para principiantes. Leía en voz alta, mientras nosotros, con los ojos pegados al cuaderno, escribíamos mecánicamente lo que alcanzábamos a escuchar de aquel dictado, pues además de que su dicción no era la mejor, el calor del mediodía nos hacía sumergirnos en un profundo estupor.

 

De repente, sentí que alguien tocó mi hombro derecho, disimuladamente, por debajo de la banca, me pasaron un cuaderno de forma italiana. Por fuera era como todos los demás, lo verdaderamente interesante estaba en sus páginas. He ahí mi primer encuentro con un chismógrafo. Al leerlo, sentí que por primera vez conocí a mis compañeros de clase.

 

Tocaba mi turno, me esmeré por escribir lo más bonito que pude, elegí mis mejores bolígrafos, ¡ah! y por supuesto mis respuestas fueron muy bien pensadas. Sin darme cuenta, hice un profundo ejercicio de autoconocimiento, frente a mí tenía una herramienta con preguntas estratégicamente seleccionadas que me invitaban a echar un vistazo en mi interior.

Su estructura iniciaba con preguntas básicas de presentación ¿cómo te llamas?, fecha y hora en la que respondiste, ¿cuál es tu color preferido? o ¿cuál es el nombre de tu mejor amiga? para poco a poco llegar a preguntas más reveladoras como ¿qué es lo que más te gusta hacer? y ¿quién te gusta?, aquello que ahora llaman crush.

 

Más allá de la curiosidad o de nuestra intrínseca motivación chismosa, (la cual hemos heredado desde tiempos inmemoriales) lo verdaderamente trascendente y profundo subyace en la necesidad a la que respondía el chismógrafo.

 

Somos seres sociales y la escuela es un espacio o “debería ser” el lugar en el que aprendemos a convivir, a relacionarnos, a ser y estar con el otro, pues nos interesan los demás, descubrir qué nos hace iguales o diferentes, que tenemos en común. El otro habla de mí, es un espejo.

 

En las escuelas es poco el tiempo que se dedica al diálogo y a la socialización, el único espacio con el que se cuenta es de treinta minutos, los cuales se pasan volando, mientras comes tu lunch o te formas en la fila de la tiendita, por otro lado, si se trata de jugar, los niños se van con los niños y las niñas con las niñas. Luego entonces, al no contar con espacios para dialogar y conocernos, la socialización para hacer amigos queda limitada a esa brevísima media hora del recreo.

 

Por ello, siempre fue más interesante contestar un chismógrafo, que escribir como autómata palabras del pizarrón o transcribir resúmenes.

 

Estoy segura que después de que todos respondimos aquella libretita “clandestina” nos conocimos más y mejor. Pienso que eso modificó nuestras relaciones y que en cierta forma, ayudó a potenciar la camaradería en el grupo.

 

Sin duda, fue una herramienta útil para conocerme a mí y a ellos. Después del chismógrafo, nos miramos con ojos llenos de complicidad, como si compartiéramos un secreto a voces.

 

 

Un encuentro con el arte

Un encuentro con el arte

 

 

Ofreceré una sesión gratuita en la que a través del diálogo generado a partir de una obra de arte visual y literario podrás desarrollar habilidades cognitivas, comunicativas, afectivas y sociales.

 

Sábado 8 abril

16:30 a 18:30 hrs

Francisco Díaz Covarrubias 6 int 104 colonia San Rafael CDMX

Entrada libre

Confirma tu asistencia

contacto@estephaniegonzalez.com

Estephanie González Elizalde

Facilitadora en temas de Desarrollo Humano, Arte, Filosofía y Literatura

Conversan sobre la importancia de conocer a Juana Inés

Conversan sobre la importancia de conocer a Juana Inés

En una época en que la palabra “selfi” es elegida como la palabra del año, vale la pena dejar de mirarnos a nosotros mismos, mirar a otros, “salirnos de la selfi” para mirar hacia otra época, mirar por ejemplo al interior de una mujer tan importante como Sor Juana.

Pero para hablar de Sor Juana, primero debemos mirar a Juana Inés, al personaje que va más allá del verso Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón.

Hablar de Juana Inés es apelar a la mujer que puso sobre la mesa el derecho de las mujeres a:

  • La libertad
  • La palabra
  • La escritura
  • La lectura
  • La imaginación
  • El humor
  • Al placer de vivir
  • La pasión por conocer, por saber, por aprender.

Sor Juana rebelde, valiente, diferente, ingeniosa, simpática, traviesa, excepcional, un ser que rebasó a su época, que enfrentó los obstáculos que le impedían seguir su vocación.

Es por ello que la escritora y productora Patricia Arriaga, decide crear una miniserie en la que se muestre a la Juana Inés de carne y hueso.

Y es que en medio de la avalancha de series en las que se “humaniza” a capos del narcotráfico, Arriaga y su equipo apuestan por humanizar a una persona que vale la pena conocer, se rescata a un personaje que por siglos ha sido olvidado.

A decir de Arcelia Ramírez, “La ignorancia puede ser el motivo de todos los peligros, puede ser la razón por como está el mundo en este momento. Traer a Sor Juana a la conciencia a través de un medio tan poderoso como la televisión es enviar un mensaje de que esta mujer luchó por la educación, por la libertad de ejercer su vocación”

Enfatizó que la intención de esta serie era encontrar la faceta humana de Sor Juana para acercarla al público, atraparlo, conectarlo con la esencia del personaje, generar curiosidad, apetito, ganas de saber más de ella, de leer sus textos.

“Veámonos en el espejo de Sor Juana, ¿Quiénes somos frente a esta mujer tan fuerte y valiente? ¿Quién soy yo frente a ella? ¿Yo qué digo sobre esta mujer que luchó en ese momento?

Y aunque reconoció que sus textos son un poco complejos de comprender, motivó a la audiencia para leerlos.

“No te rindas al desafío de entender; si te duermes, despierta; apaga la tele, apaga la red social, acércate a su obra. Cuando termines sentirás un placer muy grande. Los textos de Sor Juana nos hablan de las cosas que nos pasan ahora, de nuestra vida íntima. Al leerla descubres que tiene las mismas dudas, vulnerabilidades, miedos, deseos, etc. Muchos no pasan del verso Hombres necios.. sin embargo, puede ser la puerta del laberinto, el umbral. Así que entra, ¡recórrelo!, exhortó.

Por su parte la rectora Carmen Beatriz López Portillo reconoció que a través de la educación, podemos cambiar nuestra forma de ser, abrir al otro la vía del conocimiento, provocar las consciencias.

Sor Juana puede ser un ejemplo para inspirarnos a construir un mundo un poquito mejor. “Hagamos que las niñas digan: yo quiero aprender, yo quiero conocer, yo quiero….”

Agradeció a los asistentes y señaló que la Universidad del Claustro de Sor Juana siempre será un espacio para la palabra, para diálogo, para el encuentro, para tender puentes.

La serie Juana Inés está disponible en Netflix