Del oficio de mirar jugar al niño Parte I

¿Cómo juegan los niños? ¿Alguna vez has dedicado tiempo a observarlos detenidamente y en silencio? Estos son algunos de mis descubrimientos y un par de recomendaciones para ser un adulto preparado y seguir al niño.

1. Sin limitaciones. Para un niño no hay limitantes que le imposibiliten jugar. Para él no importa la cantidad de juguetes que tenga, incluso ¡no importa si no tiene juguetes! la creatividad y la imaginación son fuente inagotable de diversión. No te preocupes si está solo o acompañado la esencia innata del niño es jugar. Está en su naturaleza. Recomendación. Prepara su ambiente. Entre menos juguetes mejor, y si tiene, que no sean sofisticados, sin luces, sin movimiento, sin ruido. Ofrece en cambio: hojas blancas, colores, plastilina, ojos movibles, palitos de madera, gises, plumones, acuarelas, corcholatas, cordones, botones, tijeras, pegamento, cartón. Deja que su intelecto trabaje, permite que desarrolle sus habilidades creativas. Recuerda que todo debe estar a su altura, en un lugar accesible a él, de esta forma también estarás fortaleciendo su independencia.

2. Sin juicio. Un niño disfruta el proceso del jugar, no está pendiente si quedará “bonito” o “feo” su juego. Simplemente juega sin juicios. Construye, crea, analiza, visualiza, intenta. Sin esperar resultados “perfectos”. Recomendación. Evita emitir juicios en relación a su juego. Si el niño no tiene juicios, ¿por qué sembrar en él juicios sobre su jugar? Si juegas con él simplemente fluye, súmate a la sinfonía del juego. Evita expresiones como: ¡qué horrible! ¡no me está gustando la forma en la que juegas! ¡no juegues a eso! Acompáñalo en silencio, observa y pregúntate ¿qué puedo aprender de su forma de jugar? ¿qué me dice de él? ¿qué cualidades tiene? ¿cuáles puede potenciar?

3. Todo es posible. Un niño puede ser un súper héroe, un gato o viajar al espacio. Recomendación. Da tiempo para jugar ¡sin prisas! Permite que esa sensación de logro, esa visión de lo posible permanezca en su esencia. Imagina que el adulto conservará la cualidad de creer en sí mismo y en que las cosas son posibles y que sí se pueden lograr. Piensa cuántas cosas no has realizado porque no crees en ti. Cuando tu hijo haya terminado su juego, invítalo a conocer y profundizar en lo que en ese momento le genera interés. Haz explícita la visión, constancia, disciplina, práctica y determinación para el logro de sus intereses cotidianos. Ayúdale a lograrlo, piensa que tú eres su entrenador. Siempre con una actitud de respeto, amor y confianza.

3. No importa empezar de nuevo. Con cuanta facilidad un niño inicia su juego, un dibujo, una creación. Su determinación y su voluntad están asociadas al sentido de repetición. Y la repetición como dice María Montessori no siempre ocurre, de hecho, la repetición corresponde a una necesidad. Importante destacar que la concentración va de la mano con esa repetición, con ese empezar y empezar continuo. Recomendación. Dale espacio, tiempo y silencio. No lo interrumpas.

4. Dan realidad a lo que quieren. A lo que observan, lo que les gusta, lo que les enoja, lo que los atemoriza, aquello que viven, eso que necesitan expresar, sueñan o desean. Recomendación. Interésate en lo que hacen. Valora la habilidad que están desarrollando, sé descriptivo y objetivo en tus comentarios. A través de tus palabras ellos aprehenden lo que realizan, eres un espejo que les refleja sus talentos y que amplía la visión de lo posible.

5. Expresan sin importar lo que piensen los demás. En los niños no hay filtro, sólo autenticidad y sinceridad. Pueden expresar entre ellos si les gusta o no algo, no tienen problema ni en decirlo ni en recibirlo, y eso está bien. Recomendación. A medida que crecen ayudemos a modelarles la comunicación asertiva, esto es “expresar ideas, sentimientos y necesidades de forma directa, segura, tranquila y honesta, al mismo tiempo que se es empático y respetuoso con el otro”.

¿Cuáles son tus descubrimientos? Te invito a que observes a los niños jugar, míralos, sólo mira cómo acontece su juego. Estoy segura que te sorprenderás. Próximamente compartiré la parte II y III de este texto.

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