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Etiqueta: educación

Encontrar los caminos

Encontrar los caminos

Nancy Matthews Elliott

Una fe inquebrantable en el potencial del niño, un profundo amor por contribuir a su desarrollo, una auténtica vocación de servir a la vida. Nancy Matthews no conocía el alcance de sus palabras, de su apasionada creatividad por encontrar la forma de ayudar a su plan cósmico y al de su hijo. Sin duda, un auténtico ejemplo de lo que una madre es capaz de hacer con bondad, inteligencia, voluntad e interés.

Por que cuando uno tiene un porque,

encuentra los comos.

¿Qué historia quieres contar sobre tú y tu mamá?

¿Qué podrían decir tus hijos sobre la historia que estás construyendo con ellos?

Nutrientes para el cerebro

Nutrientes para el cerebro


“La educación que desarrolla simultáneamente distintos canales sensoriales, da a los niños la permanente oportunidad de tener un cerebro capaz de recibir un flujo más rico de información del mundo exterior.
Con estímulos más ricos, podemos esperar una vida más rica para cada ser humano y, ojalá una mejor comunicación y comprensión entre un mayor número de seres humanos”

Silvana Quattrocchi Montanaro 


Saborear el aprendizaje

Saborear el aprendizaje

Aprender a aprender es una habilidad que podemos fortalecer si comenzamos a preguntarnos cuatro sencillas preguntas:

  1. ¿Qué aprendí?
  2. ¿Qué tuve que hacer para lograr aprender esto que aprendí?
  3. ¿Para qué me sirvió?
  4. ¿Cómo lo puedo aplicar en las distintas áreas de mi vida?
  5. ¿Cómo me sentí durante el proceso?
  6. ¿Cómo puedo transmitir esto que aprendí?

En la medida en que realmente nos cuestionemos, con el objetivo de verbalizar paso por paso, qué hicimos para realizar cualquier proceso o acción, lograremos integrar a nuestro ser, prácticas y hábitos que nos facilitarán ser más conscientes del cómo y los para qué.

Y cuando ya lo hayamos adquirido como una práctica personal, entonces también podremos ayudar a otros a aprender a aprender.

Cuéntame, ¿te has puesto a pensar cómo te sientes cuando ayudas a alguien a aprender a aprender? ¿qué te emociona aprender? No olvides que:

“Sólo se aprende lo que emociona, sólo se enseña lo que seduce” Juanjo Vergara.

Y si de despertar el deseo por aprender se trata, observa a los niños, ellos son unos maravillosos maestros para contagiarnos la motivación interna de descubrirnos a nosotros mismos y el mundo que nos rodea.

Creando bienestar

Creando bienestar

Esta imagen fue tomada al concluir un taller que ofrecí para el Instituto DIA

Sólo puedo decir que me siento muy feliz de tener la fortuna de amar lo que hago, de nutrir mi espíritu cada vez que “trabajo”.

Uno de los tantos aprendizajes de ese día, fue la sorpresa que me llevé al percibir que a pesar de las horas de espera para poder dar el taller, no estaba cansada en lo absoluto, me di cuenta que, como decía María Montessori:

“No es el trabajo lo que cansa, sino la falta de espíritu en él”

Deseo que más personas redescubran el sentimiento de lo que significa el trabajo y que este, se acerque cada vez más al espíritu, ya que:

“Es el trabajo exigido por la fuerza lo que cansa, pero si uno puede asimilar el trabajo espiritualmente; es decir, el trabajo que de alguna manera satisface el espíritu, entonces se convierte en un juego y uno se siente fuerte, feliz y más descansado” María Montessori.

Y si aunado a ello, tomamos la decisión consciente de tomar cada momento como una oportunidad para generar bienestar en nosotros mismos y en los demás, seguro el impacto de nuestra huella en este mundo trascenderá para bien. Al respecto, siento esperanza al pensar que…

Escríbeme, ¿Cómo te sientes con tu “trabajo”? ¿sabes qué hacer para procurarte bienestar? ¿contribuyes al bienestar de los demás? ¡Cuéntame!

Ser el adulto que quiero ser para presenciar el milagro del niño

Ser el adulto que quiero ser para presenciar el milagro del niño

Estaba embarazada cuando vi por primera vez un ambiente Montessori. En ese tiempo colaboraba con una escuela ofreciendo talleres para papás. El primer día tenía cita con la directora. Para llegar a su oficina, recorrí un pasillo donde se encontraban los distintos ambientes.

De reojo, pude mirar a través de las ventanas, y entonces… algo mágico sucedió: ahí estaban ellos, los niños, trabajando en absoluto silencio, la guía observando. El orden, la soltura, la maestría y la delicadeza con la que se desenvolvían dentro del espacio me dejó impactada.

Ese mismo día, cuando salieron de clases, pude entrar al ambiente.

Mi asombro creció aún más. Al estar dentro percibía una energía que es difícil poner en palabras, había algo ahí que me invitaba de manera automática a entrar en un estado de orden, concentración, curiosidad, paz, templanza…

Fue entonces cuando supe que Montessori era la filosofía educativa que deseaba para mi hijo.

Han pasado tres años desde entonces, de nuevo entro a un ambiente, ahora, el ambiente de mi hijo, la Casa de los Niños. Un día antes, Alexander me ha dicho que él será mi guía. Estoy emocionada, es un evento especial para ambos.

En silencio, realiza para mí la presentación de un material. En efecto, él es mi guía. Me muestra paso por paso cómo pule un candelabro, pica plátano, trabaja con las barras, comparte conmigo la torre rosa. Estoy tan contenta, que de manera inconsciente y por momentos, elevo el volumen de mi voz. Alexander se acerca a mí y de manera delicada susurra en mi oído: “mamá en el ambiente no gritamos”.

Coloca las cosas en orden, menciona que debe dejar los materiales preparados para el próximo niño que desee trabajar con ellos.

Ahora vamos al área de Vida práctica, voy detrás del niño, casi corriendo. Alexander voltea y suavemente me dice: “mamá en el ambiente no corremos”. Me siento perceptiva, cautivada, abierta a recibir de Alexander la riqueza de los aprendizajes que ha tenido durante su estancia en la escuela.  Son momentos únicos en los que se manifiesta la espiritualidad.

Volteo a mi alrededor e intercambio miradas con otros papás, nadie menciona ninguna palabra, pero sus ojos lo dicen todo. Me doy cuenta que no soy la única a quien se le han salido las lágrimas.

Es ahí cuando comprendo lo que decía María Montessori “el niño, con su enorme potencial físico e intelectual, es un milagro frente a nosotros”. Miro a Alexander y él me mira a mí, veo una expresión de satisfacción, alegría, contento por hacer cosas de manera autónoma, libre, independiente, puedo decir que está feliz.

El ambiente es un sistema en el que todo fluye, cada objeto tiene su lugar, cada material, cada espacio está dispuesto para que los saberes se den y se manifiesta la esencia de las personas, de la guía, del asistente, de los niños.

Viene a mi mente la frase de María Montessori “sólo podemos servir al desarrollo del niño, pues éste se realiza en un espacio en el que hay leyes que rigen el funcionamiento de cada ser humano y cada desarrollo tiene que estar en armonía con todo el mundo que nos rodea y con todo el universo”.

Educar en el amor, en armonía y con respeto es una fuerza poderosa que puede ayudarnos a transformar y transformarnos.

Para mí María Montessori es una fuente de inspiración, una guía que me inspira a ser el adulto que deseo ser para estar ahí y presenciar el milagro del niño.

Como mamá puedo decir a otros papás:

Quédate en una escuela en donde respeten al niño.

Quédate en una escuela que le ofrezca un entorno amoroso.

Quédate en una escuela en donde favorezcan su autonomía y libertad.

Quédate en una escuela donde cuiden su bienestar.

Quédate en una escuela donde confíen en su potencial.

Quédate en una escuela que verdaderamente se conciba a sí misma… como una auténtica Casa de los niños.

Saber demostrar amor

Saber demostrar amor

La autoestima es el afecto que sentimos por nuestra propia persona, independientemente de nuestra condición.

Enseñar a los niños a quererse y valorarse, se logra transmitiéndoles el amor que les tenemos, el valor que les damos y el respeto que sentimos por ellos.

Para fortalecer su autoestima es necesario saber demostrar nuestro amor con caricias, besos, abrazos y palabras. No se debe dar por sentado que los niños saben que los queremos, generalmente dicen con exactitud todo lo que hacen mal porque cuando cometen una falta se los decimos inmediatamente, pocos son los que tienen exacto conocimiento de sus habilidades o de sus cualidades; así que nombremos qué cosas hacen bien, reconozcamos sus méritos.

Necesitan sentir que son capaces de hacer cosas, para ello es necesario asignar responsabilidades por pequeñas que sean, pues constituyen un reto. Nadie puede sentirse responsable si no asume obligaciones y las consecuencias de las propias decisiones.

Los niños deben aprender a tomar decisiones. Si son buenas, saben que optaron bien. Si la decisión no es la mejor, aprenderán que los fracasos ayudan a construir futuros éxitos.

Evitemos ayudar demasiado, cuando sobreprotegemos, generalmente hacemos sentir que no son capaces. Un elemento fortalecedor de la autoestima es hacer sentir a nuestros hijos que pueden hacer las cosas por sí mismos y que lo pueden hacer bien. Recordemos  que no siempre estararemos allí para solucionar sus dificultades.

Un encuentro con el arte

Un encuentro con el arte

 

 

Ofreceré una sesión gratuita en la que a través del diálogo generado a partir de una obra de arte visual y literario podrás desarrollar habilidades cognitivas, comunicativas, afectivas y sociales.

 

Sábado 8 abril

16:30 a 18:30 hrs

Francisco Díaz Covarrubias 6 int 104 colonia San Rafael CDMX

Entrada libre

Confirma tu asistencia

contacto@estephaniegonzalez.com

Estephanie González Elizalde

Facilitadora en temas de Desarrollo Humano, Arte, Filosofía y Literatura

#EducarConEmpatía

#EducarConEmpatía

Gracias a los papás y guías del Colegio Montessori del Bosque por compartirse y construir alrededor de un tema tan vital como la empatía.

Comparto sus saberes

#SoyEmpáticoCuando #EducarConEmpatía #SoyEmpáticoCon

  • #SoyEmpáticoCuando expreso mis sentimientos con respeto a los demás.
  • #SoyEmpáticoCuando miro a los ojos y escucho sin opinar.
  • #SoyEmpáticoCon mis alumnos cuando observo que llegan tristes de casa y los escucho.
  • #SoyEmpáticoCon los maestros cuando valoro su profesión y agradezco su tiempo, apoyo, cuidado y entrega.
  • #SoyEmpáticoCuando expreso mis sentimientos con respeto a los demás.
  • #SoyEmpáticoCon los profesores cuando entiendo la dificultad y magnitud de su labor.
  • #EducarConEmpatía significa dar valor a la singularidad de cada niño.
  • #EducarConEmpatía es mirar las necesidades del otro y entender el por qué de su conducta.
  • #EducarConEmpatía significa respetar las necesidades del otro.

 

¿Existe el profesor ideal?

¿Existe el profesor ideal?

 

Pienso en mi vida como estudiante y en los profesores que conocí y con cierto pesar afirmo que no tenían vocación o por lo menos nunca la percibí. Tuve la oportunidad de estudiar en escuelas públicas y privadas y la experiencia simplemente fue la misma.

Del kinder no tengo muchos recuerdos, pero de grande conversé con una de mis maestras y me quedé sorprendida de la cantidad de prejuicios que tenía sobre las personas, la vida y el sarcasmo consciente con el que expresaba sus ideas, ¿Y ella fue mi maestra en el preescolar?

En la primaria ni hablar, las maestras iban más a socializar entre ellas, a tomarse su cafecito, aparentar que todo estaba en orden previo a la visita de los supervisores escolares, preparar el bailable o la manualidad para el festival del 10 de mayo, esperar a que pasaran los años para jubilarse y listo. A diferencia del kinder, ya tenía la consciencia para notar que habíamos “consentidas” que estaba permitido llamar a los niños “burros” y que también se valía jalar las orejas, dar un coscorrón o ejercer el típico castigo de sentar a quien se portara “mal” en un rincón mirando hacia la pared.

También había muchos modelos mentales: pobre, “feo”, sucio y moreno = no sabe. Güerito, “bonito”, limpio o hijo de “fulano de tal” = sí sabe.

En la secundaria las maestras habían llegado ahí por todo, menos por un auténtico deseo de compartir conocimientos o aprender de sus alumnos. Estaban ahí por relaciones, porque no tenían otra alternativa, porque era “fácil” ser profesor, por las vacaciones….

De las experiencias que más me impactaron en esa etapa, fue ver cómo un profesor golpeó con un cuaderno, la mejilla de uno de mis compañeros, el golpe sonó durísimo. Aún vive en mi mente la imagen de ese suceso.

También estaban las maestras que actuaban por conveniencia, regalando calificaciones, otorgando beneficios o siendo indiferentes ante el bullying explícito que realizaban algunas alumnas, hijas de aquellas mamás que tenían a bien regalarles “detalles” con frecuencia inaudita.

Del mismo modo, existían los profesores que preferían no tener problemas, si estabas callado, en tu lugar, escribiendo el resumen en turno, tenías 10. ¡Qué forma tan creativa de enseñar!

En la preparatoria conocí profesores que por haber estudiado tal o cual licenciatura, tenían autorización para dar clases sin siquiera tener conocimientos mínimos de pedagogía.

Recuerdo una anécdota muy chistosa, un “profesor” preguntó al iniciar su clase el significado de la palabra filosofía. Yo dije la respuesta, sorprendiendo a mis compañeros de clase que me miraban estupefactos, pero más sorprendido estaba el maestro, quien de manera nerviosa, tuvo que recurrir a sus notas para verificar si la respuesta era correcta. La pregunta resultó ser en extremo sencilla, se encontraba en las líneas con las que daba inicio el libro que en teoría “leeríamos”. Durante todo el ciclo escolar, no pasamos de la primera página.

A ese nivel, también sucedía que los profesores, de repente confundían su rol, comportándose como “adolescentes”, iban a “echar relajo” sintiéndose “amigos” de sus estudiantes.

Algunos, por el contrario, cumplían vaciando sus conocimientos en el pizarrón, y al tocar el timbre. Simplemente decían: “Quien escribió, escribió y quien entendió entendió”.

En la universidad la mayoría tenía conocimientos sobre su materia, sin embargo, poca o nula capacidad para transmitirlos, para emocionarnos, enamorarnos, mucho menos para inspirarnos.

En fin, afortunadamente mi historia tiene final feliz, de no haber pasado por eso quizá no me hubiera interesado tanto en el desarrollo humano y en la educación, por otro lado en mi vida profesional conocí a una persona que cambió mi vida, me enseñó a aprender a aprender, pero esa es otra historia que contaré en otro momento.

El aprendizaje que rescato de mi experiencia

  • Si lo deseas, si te gusta, si te apasiona, entonces encontrarás la forma de compartirte con el otro.
  • Ahora bien, no basta desearlo, también es necesario contar con competencias didácticas profesionales que te permitan transmitir conocimientos.
  • Lo más sorprendente es que ya no basta con ser una “enciclopedia andante”, la información ya está en la red. Hoy en día se requiere otro tipo de competencias, como tener la capacidad de fomentar en los alumnos el desarrollo del pensamiento analítico, creativo e innovador, el trabajo en equipo, la solidaridad, la empatía y el gozo por aprender.
  • Y nada de esto será suficiente, si no sabes cómo manejar tus emociones y a su vez tener la habilidad de poder contener las de tus alumnos y las de los padres de familia.
  • Otros elementos que deben estar presentes en aquel que piense dedicarse a la docencia son: ética, empatía, integridad, amor, esperanza, confianza, alegría y sobre todo consciencia para no perder de vista tus acciones y palabras  impactan para bien o para mal en la vida de una persona.

¿Tú que piensas?existe el profesor ideal