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Sinfonía entre dar y recibir

Sinfonía entre dar y recibir

Analiza con detenimiento la siguiente frase:

“Cada expresión de la creación está al servicio de los demás”

Esta reflexión la compartió Mario Montessori en 1956 en una conferencia dictada en Holanda y que podemos leer bajo el título de Tendencias Humanas. Cada idea de este bello y profundo texto encierra una riqueza que nos permite comprender la existencia del ser humano, su lugar en el mundo y la correlación e interdependencia entre todos los seres vivos.

Cito uno de los fragmentos que captura la presencia del servicio a la vida:

La especie humana es uno de los muchos órganos que funcionan en un gran organismo. Sin lo que la rodea, la humanidad no podría existir, esto significa que la vida del hombre depende de todo lo que ha sido creado. Como ejemplo tomemos la cuestión de la subsistencia el hombre depende de los minerales, necesita de los vegetales, de los animales y de sus productos, por lo que podemos concluir que el hombre es una especie de parásito de su ambiente.

Sin embargo, cuando nos volvemos hacia los animales observamos lo mismo: ellos necesitan de las plantas o de otros animales y del agua para vivir. Si observamos a las plantas (en lo que alimento se refiere), parecen ser víctimas de las diferentes formas de vida ya mencionadas, pero nos percatamos de que a su vez, ellas necesitan de los animales para su alimento (excreciones, bióxido de carbono y, cuando mueren, su cuerpo es un alimento esencial para ellas).

Por otro lado, el desecho de las plantas, el oxígeno, es absorbido por los hombres y los animales y es uno de los factores más importantes en su vida. De estos ejemplos podemos observar que existe entre los diferentes componentes del mundo una interdependencia que forma una unidad; tanta, que si uno de sus componentes llegara a faltar, el resto dejaría de existir. […]

En la naturaleza, la mariposa absorbe el néctar de la flor; pero al mismo tiempo, sin ser consciente de ello, la mariposa la fertiliza y así la planta continuará reproduciéndose y existiendo.

Así, la característica fundamental parece ser prestar servicio sin ser consciente de hacerlo.

Imagen extraída del texto Tendencias Humanas, aquí se desea representar el intercambio inconsciente del servicio y como la vida de los seres humanos depende de las plantas, de los animales, del agua, de la tierra y del sol.

De esta manera observamos como todo el tiempo en todo momento, todos los seres vivos estamos en el constante ciclo del dar y recibir.

¿Y si lo seres humanos tomamos la decisión de hacerlo con un elevado nivel de compromiso, consciencia y amor?

Somos parte de un universo infinito, no somos centro de este.

Pausa

….

Respira

Lee en voz alta

Soy parte de un universo infinito

Respira

Actuemos de forma responsable con la vida, siendo un ayuda para ella. Contribuyendo al equilibrio y paz mundial.

Ocupémonos de nuestros pasos y de las huellas que dejamos.

Hagamos música juntos, interpretemos con armonía la sinfonía del dar y recibir.

Homo ConCors

Homo ConCors

De acuerdo conSilvana Montanaro, el ser humano se compone de al menos seis partes, cada una de ellas con sus propias necesidades básicas, y, cuando se desarrollan bien, pueden manifestar toda la riqueza del potencial humano.

Una de ellas es el Homo concors con=juntos; cor = corazón. Este es el ser humano que desea eliminar las barreras entre los humanos, pues reconoce que tenemos la misma naturaleza y las mismas necesidades básicas. También reconoce que cada persona aporta algo especial a la humanidad, y por lo tanto, todos podemos enriquecernos al participar y compartir la vida en paz y amistad.

“Esto incluye la necesidad de una humanidad unida basada en la toma de consciencia de que somos una sola forma de vida, un solo planeta, y que todos somos igualmente responsables del cuidado y progreso del ambiente humano”

El deseo global de unidad entró en la agenda social de una manera concreta inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial cuando se decidió crear las Naciones Unidas.

Aún no hemos alcanzado completamente esta meta, pero, en todas partes las personas que han llegado a este nivel de desarrollo están haciendo grandes esfuerzos. En ese sentido, podemos abrigar verdaderas esperanzas de un presente y futuro mejor para nuestros hijos.

Silvana Montanaro, en Un ser humano.

El libro que comparto a continuación podemos usarlo como vehículo de mediación para compartir que cada momento es una oportunidad para contribuir a la paz. Descárgalo en el siguiente link:

Have you filled a bucket today?
Nutrientes para el cerebro

Nutrientes para el cerebro


“La educación que desarrolla simultáneamente distintos canales sensoriales, da a los niños la permanente oportunidad de tener un cerebro capaz de recibir un flujo más rico de información del mundo exterior.
Con estímulos más ricos, podemos esperar una vida más rica para cada ser humano y, ojalá una mejor comunicación y comprensión entre un mayor número de seres humanos”

Silvana Quattrocchi Montanaro 


Ser el adulto que quiero ser para presenciar el milagro del niño

Ser el adulto que quiero ser para presenciar el milagro del niño

Estaba embarazada cuando vi por primera vez un ambiente Montessori. En ese tiempo colaboraba con una escuela ofreciendo talleres para papás. El primer día tenía cita con la directora. Para llegar a su oficina, recorrí un pasillo donde se encontraban los distintos ambientes.

De reojo, pude mirar a través de las ventanas, y entonces… algo mágico sucedió: ahí estaban ellos, los niños, trabajando en absoluto silencio, la guía observando. El orden, la soltura, la maestría y la delicadeza con la que se desenvolvían dentro del espacio me dejó impactada.

Ese mismo día, cuando salieron de clases, pude entrar al ambiente.

Mi asombro creció aún más. Al estar dentro percibía una energía que es difícil poner en palabras, había algo ahí que me invitaba de manera automática a entrar en un estado de orden, concentración, curiosidad, paz, templanza…

Fue entonces cuando supe que Montessori era la filosofía educativa que deseaba para mi hijo.

Han pasado tres años desde entonces, de nuevo entro a un ambiente, ahora, el ambiente de mi hijo, la Casa de los Niños. Un día antes, Alexander me ha dicho que él será mi guía. Estoy emocionada, es un evento especial para ambos.

En silencio, realiza para mí la presentación de un material. En efecto, él es mi guía. Me muestra paso por paso cómo pule un candelabro, pica plátano, trabaja con las barras, comparte conmigo la torre rosa. Estoy tan contenta, que de manera inconsciente y por momentos, elevo el volumen de mi voz. Alexander se acerca a mí y de manera delicada susurra en mi oído: “mamá en el ambiente no gritamos”.

Coloca las cosas en orden, menciona que debe dejar los materiales preparados para el próximo niño que desee trabajar con ellos.

Ahora vamos al área de Vida práctica, voy detrás del niño, casi corriendo. Alexander voltea y suavemente me dice: “mamá en el ambiente no corremos”. Me siento perceptiva, cautivada, abierta a recibir de Alexander la riqueza de los aprendizajes que ha tenido durante su estancia en la escuela.  Son momentos únicos en los que se manifiesta la espiritualidad.

Volteo a mi alrededor e intercambio miradas con otros papás, nadie menciona ninguna palabra, pero sus ojos lo dicen todo. Me doy cuenta que no soy la única a quien se le han salido las lágrimas.

Es ahí cuando comprendo lo que decía María Montessori “el niño, con su enorme potencial físico e intelectual, es un milagro frente a nosotros”. Miro a Alexander y él me mira a mí, veo una expresión de satisfacción, alegría, contento por hacer cosas de manera autónoma, libre, independiente, puedo decir que está feliz.

El ambiente es un sistema en el que todo fluye, cada objeto tiene su lugar, cada material, cada espacio está dispuesto para que los saberes se den y se manifiesta la esencia de las personas, de la guía, del asistente, de los niños.

Viene a mi mente la frase de María Montessori “sólo podemos servir al desarrollo del niño, pues éste se realiza en un espacio en el que hay leyes que rigen el funcionamiento de cada ser humano y cada desarrollo tiene que estar en armonía con todo el mundo que nos rodea y con todo el universo”.

Educar en el amor, en armonía y con respeto es una fuerza poderosa que puede ayudarnos a transformar y transformarnos.

Para mí María Montessori es una fuente de inspiración, una guía que me inspira a ser el adulto que deseo ser para estar ahí y presenciar el milagro del niño.

Como mamá puedo decir a otros papás:

Quédate en una escuela en donde respeten al niño.

Quédate en una escuela que le ofrezca un entorno amoroso.

Quédate en una escuela en donde favorezcan su autonomía y libertad.

Quédate en una escuela donde cuiden su bienestar.

Quédate en una escuela donde confíen en su potencial.

Quédate en una escuela que verdaderamente se conciba a sí misma… como una auténtica Casa de los niños.

Saber demostrar amor

Saber demostrar amor

La autoestima es el afecto que sentimos por nuestra propia persona, independientemente de nuestra condición.

Enseñar a los niños a quererse y valorarse, se logra transmitiéndoles el amor que les tenemos, el valor que les damos y el respeto que sentimos por ellos.

Para fortalecer su autoestima es necesario saber demostrar nuestro amor con caricias, besos, abrazos y palabras. No se debe dar por sentado que los niños saben que los queremos, generalmente dicen con exactitud todo lo que hacen mal porque cuando cometen una falta se los decimos inmediatamente, pocos son los que tienen exacto conocimiento de sus habilidades o de sus cualidades; así que nombremos qué cosas hacen bien, reconozcamos sus méritos.

Necesitan sentir que son capaces de hacer cosas, para ello es necesario asignar responsabilidades por pequeñas que sean, pues constituyen un reto. Nadie puede sentirse responsable si no asume obligaciones y las consecuencias de las propias decisiones.

Los niños deben aprender a tomar decisiones. Si son buenas, saben que optaron bien. Si la decisión no es la mejor, aprenderán que los fracasos ayudan a construir futuros éxitos.

Evitemos ayudar demasiado, cuando sobreprotegemos, generalmente hacemos sentir que no son capaces. Un elemento fortalecedor de la autoestima es hacer sentir a nuestros hijos que pueden hacer las cosas por sí mismos y que lo pueden hacer bien. Recordemos  que no siempre estararemos allí para solucionar sus dificultades.

Vínculos para crecer

Vínculos para crecer

Hoy en día, resulta vital reflexionar sobre cómo me relaciono, desde dónde establezco vínculos y qué actitudes cultivo para que mi convivencia con el otro sea una oportunidad de crecimiento.

El ser humano es un ser social y como tal, requiere relaciones plenas.  Incluso se dice que la calidad de nuestra vida está relacionada con la calidad de nuestras relaciones.

¿Qué acciones puedo realizar para construir vínculos afectivos  y sanos con el otro?

  • Ser sencillo. Actuar con naturalidad y amabilidad para que puedan acercarse,  por otro lado, procurar establecer diálogos horizontales.
  • Dar. Ofrecer mi tiempo, escucha activa y empatía, pues nada mejor que saber que existe alguien con quien uno se puede sentir escuchado.
  • Ofrecer atención plena. Silenciar mis propios pensamientos mientras facilito diálogos, esto me permitirá comprender y que el otro se sienta comprendido.
  • Mirar al otro tal y como es. Con ello generaré confianza incondicional.
  • Invitar a romper sus propios límites. Sacar lo mejor de cada uno. Los retos son desafiantes, emocionantes, fundamentales para nuestro crecimiento.
  • Invitar a soñar. Realizar preguntas que abran la puerta a la imaginación, a concebir otras posibilidades.
  • Ayudar a descubrir cosas nuevas. Jamás olvidamos a quienes nos facilitan darnos cuenta de cosas que no sabíamos de nosotros mismos o de nuestro entorno.
  • Ser auténtico. Construir vínculos sinceros que ayuden a crecer.
Recomendación divina

Recomendación divina

“Todo lo que es absoluto forma parte de la patología” Nietzsche

Se dice que la frase “Conócete a ti mismo” estaba inscrita en el templo de Apolo en Delfos, es decir se trataba de una recomendación divina.  Sin embargo, ¿qué significa conocerse? ¿cómo sabes que te conoces? ¿eres el mismo de ayer? ¿eres el mismo con unas personas que con otras? ¿serías el mismo de siempre si estás en un lugar desconocido?

Y si en lugar de preguntarnos ¿quién soy? nos preguntamos

¿Quién estoy siendo?

El autoconocimiento es resultado de un proceso reflexivo mediante el cual adquirimos noción de nuestra persona, nuestras cualidades y características.

Es una habilidad que se desarrolla cuando se toma consciencia de las propias fortalezas y áreas de oportunidad.

Y es justamente la consciencia, la clave del autoconocimiento, porque cuando nos damos cuenta de algo que no sabíamos sobre nosotros mismos, entonces se abre una puerta a un mundo de infinitas posibilidades, pues no somos una historia única ni un sujeto acabado, somos seres que están siendo y que se autoconstruyen en la interacción con los otros y con su entorno.

Y tú ¿quién estás siendo? ¡Cuéntame!

La percepción de sí mismo

La percepción de sí mismo

El cerebro humano es capaz de generar cientos de pensamientos por minuto, ¿cuáles de ellos te generan bienestar? ¿cuántos de ellos malestar? ¿qué tipo de pensamientos promueves? ¿sabes lo que generan en ti y en los demás?

Hoy sabemos que nuestros pensamientos transforman nuestra forma de ver el mundo y que tenemos la capacidad de elegir a qué tipo de pensamientos le ponemos atención.

Con esa consciencia, es importante que cuidemos lo que pensamos sobre nosotros mismos, ya que esa imagen que construimos es un factor determinante ¡en todo lo que hacemos! y se llama autoestima, es decir, el conjunto de pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamiento, dirigidos hacia nuestra forma de ser, la percepción que tenemos de nosotros mismos.

Se sabe que las personas que tienen una percepción más positiva de sí mismos suelen tener:

  • Mejor desempeño laboral.
  • Mejores relaciones.
  • Son más felices.
  • Les cuesta menos enfrentarse a los errores, decepciones y fracasos.
  • Son perseverantes.
  • Insisten en algo hasta que lo consiguen.

Sin embargo, todos tenemos dificultades con nuestra autoestima en determinados momentos de la vida. Estas crisis pueden ser una oportunidad de crecer.

Para darte un momento de conexión contigo mismo y con la red de apoyo con la que cuentas y que está ahí para ti cuando la necesites.

Y sobre todo para darte cuenta que:

Cuéntame qué te hace único y especial, quiero conocerte.