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Días de descanso

Días de descanso

La palabra vacaciones deriva del latín vacans, participio del verbo vacare: estar libre, desocupado, vacante (como un puesto de trabajo). Vacuus: vacío, desocupado libre. Vacui dies: días de descanso Vacatio (-ionis): dispensa, exención.

¿De qué tendrías que vaciarte en este momento de tu vida? ¿Te das días de descanso? ¿Te permites descansar? ¿Permites que tus hijos descansen? ¿Qué dirían tus hijos que les estás enseñando sobre el descanso? ¿Qué aprendiste sobre el descansar? ¿Cómo eran tus vacaciones cuando eras niño?

Todas estas preguntas vienen a mi mente, justo unas semanas antes de que inicie el periodo vacacional.

¿Cómo lograr un equilibrio entre el trabajo y el descanso? ¿Cómo lograr compartir tiempo de calidad con experiencias que nos enriquezcan como familia? ¿Cómo disfrutar y no padecer las vacaciones con los hijos? ¿Cómo lograr que sea una oportunidad para conectarse y no estresarse?

Comparto algunas recomendaciones para poner en práctica:

Tener apertura. Para permitirnos hacer cosas diferentes, probar alimentos nuevos, conocer lugares, personas, aprender a través de la experiencia de salir de nuestra zona de confort.

Planificar. Distribuir las actividades con base en los días de vacaciones, el presupuesto y los horarios disponibles de cada papá. Ojo, no se trata de salir de una rutina de actividades escolares y extraescolares para tratar de llenar el tiempo con actividades de verano y que terminen más cansados de como iniciaron las vacaciones.

Comunicar. Todos los miembros de la familia son importantes, investiga, propón, pregunta qué quieren hacer en estos días. Lo importante es expresar asertivamente lo que se desea, lo que se quiere y definir lo que es viable. Tener claras las expectativas de cada uno y sentir la confianza para decir lo que pensamos y sentimos.

Ser un adulto preparado. Ya sea que se queden en casa la mayoría del tiempo vacacional o salgan de viaje, sé siempre un adulto preparado, permite que haga cosas por sí mismo, dale una estructura, no propicies que duerma menos horas o que se desvele, procura que tenga a su alcance libros, hojas blancas, colores, crayolas, plastilina, juegos de mesa, pinturas, instrumentos musicales, es decir, elementos que le ayuden a desarrollar su creatividad.

Diversificar. Esta es una oportunidad para hacer cosas que no hacen usualmente: visitar a algún familiar o amigo que viva en otro lugar, tomar alguna clase fuera de lo común, visitar museos o viajar a distintos lugares. Es fundamental propiciar el hacer cosas que impliquen un reto. Sin embargo, no te olvides de permitirte y permitirle: descansar.

Vincular. Observa a tu hijo con atención y en silencio. Observa qué te llama la atención, permite que él te observe, date la oportunidad de vincularse a través de la observación y escribe los descubrimientos en una bitácora. Comparte lo que consideres pertinente con su maestra o con los adultos que también cuiden de él.

Conocer(se) Date tiempo para conocer de cerca a tu hijo y que él te conozca. Cuéntale anécdotas de cuando eras pequeño, muéstrale fotos, juega con él a lo que jugabas cuando eras niño, conversa, cocina, juega, soplen burbujas de jabón, caminen en silencio, descalzos en el pasto o simplemente descansen.

Diario de vacaciones. Realicen juntos un diario de vacaciones, invítalo a dibujar o describir las actividades que realiza, con quien lo hace, lo que le gustó de algún lugar, lo que no le gustó y lo que le gustaría hacer. Este diario podrá compartirlo con alguien más de su familia, incluso en la escuela.

Sin celulares por favor. No caigas en la tentación de conectar a tu hijo al ipad, celular, televisión o cualquier dispositivo electrónico. Los niños y los adultos necesitan interactuar con personas, jugar con el agua, imaginar, correr, llenarse de tierra, mirarse a los ojos, no vivir la vida a través de una pantalla.

Recuerda, el mejor regalo para un hijo es un poco de tu tiempo cada día.

Los niños necesitan vacaciones para estar contigo

Los niños necesitan vacaciones para estar contigo

Las vacaciones de tus hijos no necesariamente significan que tú también tengas todo el tiempo libre del mundo para pagar unas vacaciones en la otra punta del planeta, ni mucho menos.

Las vacaciones de tus hijos se deben transformar en momentos especiales, en experiencias a tu lado, con el tiempo libre que tengas disponible.

Los niños saben que sus padres trabajan, que no tienen todo el tiempo del mundo, que tendrán que ir a cursos de verano y madrugar para ir a las aulas matinales de tal forma que a sus padres les dé tiempo de llegar a la oficina a su hora.

También es posible que los niños deban quedarse con los abuelos o que mientras los padres trabajen en casa ellos se armen de paciencia esperando esas experiencias junto a sus padres. 

Son muchas las vidas diferentes, cada familia es un mundo, pero todos los niños necesitan lo mismo en sus vacaciones: estar contigo.

La felicidad de las vacaciones familiares

En las vacaciones de los hijos las rutinas de todo el año cambian y eso no tiene que ser malo. Nos adaptamos de otro modo a los días estivales. Incluso, se aprecia más los momentos de desconexión del estrés y de conexión familiar. Se planean más actividades durante la semana después del trabajo, durante los fines de semana o durante los días libres. Quizá sí consigas algunos días de vacaciones para pasar en familia. La sensación de libertad es muy apreciada, aunque sólo sea un rato al día.

Porque lo que importa es la actitud ante las circunstancias y mostrar a los hijos que en sus vacaciones: ellos son lo primero después de haber cumplido con las obligaciones laborales.

Los juguetes por ejemplo, son importantes para tus hijos y su desarrollo… Pero estar y disfrutar a tu lado tiene un impacto mucho mayor en el bienestar emocional de los hijos. Las experiencias familiares en vacaciones producen en los niños una gran sensación de bienestar emocional que se transforma en felicidad, en unión familiar y en vínculo afectivo. Los viajes de vacaciones (aunque sean 3 días), las experiencias diarias (como ir un ratito a la playa después del trabajo), ir a visitar a familiares, quedarse en casa haciendo una cena especial en la terraza para disfrutar del fresco nocturno del verano… Todo esto, ayudará a que los niños sean felices.

Esta felicidad no se puede cambiar por regalos materiales, ni juguetes, ni videoconsolas, ni por pasarse el día en la calle jugando a la pelota a pleno sol… Los niños quizá no te lo sepan decir, pero ellos te necesitan a ti. Necesitan saber que después de tus obligaciones laborales en sus vacaciones, ellos son lo primero en tu vida.

Son los mejores recuerdos

Los niños que disfrutan de experiencias familiares durante el verano volverán en agosto a la escuela con mayor motivación porque se sentirán más felices de las experiencias vividas en familia y estarán más atentos y dispuestos en la escuela.

Vivir experiencias familiares (tanto en vacaciones o no), tiene un gran impacto a largo plazo para los niños, porque les ayuda a crecer emocionalmente y a formarse como personas. Las vacaciones y experiencias familiares son los mejores recuerdos cuando se llega a la edad adulta, por lo que es muy importante luchar para que los niños puedan tener una buena memoria familiar y sentir esa felicidad cada vez que piensen en ello.

La felicidad no se consigue a través de cosas materiales, se consigue a través de las experiencias vividas. Y los niños, la encuentran a tu lado, viviendo experiencias familiares en vacaciones.

Texto escrito por Mª José Roldán